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«Cuánto cobrar por mis servicios» es una de las preguntas que más nos hacemos los autónomos, freelance o pequeños equipos que acabamos de arrancar.

Sea como Paid Marketers o como cualquier otra profesión. 

Y de hecho, es algo que hemos trabajado ya en algunas de las sesiones en directo que hicimos a principios de este año.

Porque lo que tenemos entre manos no es un hobby, sino un negocio. 

Y como tal, queremos encontrar la manera de que nos dé resultados, pero que al mismo tiempo nos permita mantener una vida equilibrada.

Pedazo de reto, ¿verdad?

  • No quieres cobrar un precio que no te permita conseguir a ese cliente.
  • No quieres cobrar tan barato que no te merezca la pena el trabajo.

Ahora nos adentraremos en este tema, pero antes, algo importante. Si quieres acceder a contenidos exclusivos que te transformen en un mejor profesional de la publicidad digital, apúntate a la newsletter que te enviamos todas las semanas. 

¿Cuánto debo cobrar por mi trabajo como Paid Marketer?

Precio como Paid Marketer

A la hora de saber cuánto vamos a cobrar por «mis» servicios, tenemos que tener en cuenta dos factores:

  • Internos.
  • Externos.

¿Los analizamos por separado?

Factores de fijación de precios internos: cuánto cobrar por mis servicios como Paid Marketer

Fijación de precios basados en costes y horas de trabajo

La mayoría de las personas trata de fijar sus servicios en función del coste y de las horas trabajadas, pero ¿tiene sentido?

Cuando tomamos esta decisión nos estamos dejando algo de lado que es radicalmente importante: cuál es el valor que estás aportando a tu cliente.

Y esto puede llegar a ser un problema. Porque al final del día a tu cliente no le va a importar cuántas horas trabajes, sino cuál es el valor que se lleva si está trabajando contigo.

Cuánto quiero ganar por hora x Cantidad de horas estimadas de trabajo + Coste total de prestar el servicio
=
Precio total

Sistema de fijación de precios basados en los costes

Servicio – Coste – Precio – Valor- Cliente

Con este modelo, trasladamos los costes a nuestro cliente y aumentamos una pequeña cantidad el precio para obtener nuestra rentabilidad.

Aunque se trata de un método que muchas veces hemos «demandado» desde fuera, la realidad es que no toma en consideración cuál es el valor real que estamos aportando a nuestro cliente como Paid Marketers.

Tan solo te asegura obtener una parte de dinero que te rentabilice tus horas de trabajo.

Si me permites el consejo, los precios basados en costes deberían ser tu límite inferior. Nunca deberías cobrar menos que esta cantidad —y si lo puedes superar, mejor que mejor—.

Así que, cuando te preguntas «cuanto por mis servicios», ten esto siempre en cuenta.

¿Te preguntas «cuánto cobrar por mis servicios»? El método basado en una estrategia externa de pricing

Cuando decimos pricing en lugar de precio siempre mejora la propuesta, ¿no crees?

Llegados a este punto, la clave está en optar por un precio u otro en función de tu estrategia.

Si este pequeño ejemplo que te acabamos de poner ha captado tu atención, espérate a descubrir lo que te vamos a contar a continuación.

Porque si estás aquí es porque quieres aplicar estrategias de pricing para obtener mayores resultados.

Solo tienes que empezar a ver los precios como algo más que un número y convertirlos en una herramienta que esté a tu disposición.

Estás a punto de conocer múltiples posibilidades de persuasión que están a tu alcance, así que no le quites el ojo:

  • El poder de la palabra gratis.
  • Por qué utiliza números que no sean redondos.
  • Las claves para jugar con contrastes en los precios.
  • La razón para deshacerte del símbolo del euro.
  • Por qué aumentar el valor es mejor que bajar los precios.
  • La táctica del bueno, el feo y el malo.

El poder de la palabra gratis

El poder de la palabra gratis para vender como Paid Marketer

Nos encantan las cosas gratis. 

Esto es así. 

Por eso, si tienes la posibilidad de hacer una prueba gratuita para que tus potenciales prueben lo que les puedes ofrecer, hazlo.

Ganarás siempre.

Sino, déjanos contarte una historia que nos hace sonreír cada vez que la recordamos.

Porque subestimamos el poder de la palabra gratis: vuelve a las personas irracionales y se convierten en seres que actúan por impulsos.

Mira.

Una marca de comida para gatos quiso hacer un experimento y se colocó a la salida de un centro comercial para regalar muestras de comida para gatos a quien quisiera.

Después, se les hacía la pregunta de si tenían gato.

Fue inquietante darse cuenta de que 9 de cada 10 de los que pidieron la muestra no tenían gato.

Solo la querían porque era ¡gratis!

Utiliza números que no sean redondos

¿Sabías que los números redondos dan la sensación de que has puesto un precio al azar?

¡No estamos diciendo que sea verdad! Pero tu potencial cliente puede interpretarlo así.

Sin importar si te has pasado horas de trabajo calculando y pensando en cuál es el precio perfecto.

Por eso debes jugar con técnicas de escritura persuasiva a la hora de poner tus precios.

Sino, piénsalo, ¿4,99? ¿10,99? ¿299,99? Eran precios más llamativos que decir 5€, 11€ o 300€.

Cuando vemos que algo cuesta 1,99€, pensamos que es un precio inferior a 2€… y así ocurre con todos.

Eso sí, antes de que se te encienda la bombilla déjanos decirte que el ,99 ya está un poco desfasado y que es mejor que utilices un número que no se haya utilizado tanto. 

El 7 es el nuevo 9.

Por eso encontrarás cursos a 997€.

Y será mejor que lo aproveches antes de que todo el mundo se sume a esta nueva tendencia y deje de ser efectiva. 

Juega con contrastes de precios

¿Alguna vez te has preguntado por qué hay una televisión con un precio de 20.000 euros en la puerta de un Media Markt?

Simple.

Para que cuando mires el precio de la siguiente, te parezca mucho más barata.

¿Absurdo? Puede ser, pero efectivo.

Nos pasamos el día comparando precios sin darnos cuenta y tomamos decisiones basándonos en esto.

Una suscripción por 50€ al mes te puede parecer carísima, pero esta sensación disminuye  al lado de una que cuesta 300€ al mes.

Está probado que con esta comparación el número de ventas aumenta y mucho.

Ahora que lo sabes, tienes un objetivo: jugar con los contrastes para dirigir la atención de tu cliente hacia la suscripción que más te interesa que adquiera.

Deshazte del símbolo del euro

La próxima vez que vayas a un restaurante, bar o cafetería, fíjate en si utilizan o no el símbolo del euro.

Porque aquellos negocios que no lo emplean, están notando un cambio en los resultados.

Al símbolo del euro (o de cualquier moneda en general) se le asocia una connotación negativa: gastar dinero. Pagar.

Algo que no le gusta a nadie.

Por eso tiene tanto éxito en la perspectiva positiva de tu cliente que el símbolo del euro desaparezca.

Así que ahora mismo te retamos a probarlo de manera empírica. 

Prueba a hacer un test A/B durante un tiempo y analiza los resultados.

Luego vendrás a agradecernos que te contáramos que ibas a vender más sin euro, porque la respuesta de tus clientes será más positiva.

Aumenta el valor, pero nunca bajes el precio

Una de las peores estrategias que pueden hacerse es sin lugar a dudas las que llevan a cabo las compañías de teléfono.

Mira.

En lugar de cuidar a los clientes que ya tienen, se preocupan por hacer grandes ofertas a los que acaban de llegar.

Y ese es solo uno de los motivos por los que todo el mundo está enfadado con ellas.

Ahora imagínate cómo se sentirían tus clientes si a los recién llegados les tratas mejor que a ellos, que fueron los que te dieron una oportunidad antes.

Fatal. Engañados. Traicionados. 

¡Ellos apostaron por ti antes! ¡Te dieron una oportunidad cuando nadie más lo hacía!

Por eso tienes que evitar este tipo de prácticas a toda costa.

¿Nuestro consejo? No bajar los precios, sino aumentar el valor de lo que ofreces.

Haz que quien te apoyó desde el principio entienda que se lo agradeces de alguna manera y que sean los que se suscriben ahora los que se enfrenten a los precios más elevados.

¡Haberlo pensado antes!

Pero, claro, recuerda que esto es consecuencia de que ahora tienes más experiencia, que tu contenido ha ganado valor o que tu catálogo es mucho más grande.

El bueno, el feo y el malo

¿Te acuerdas de los contrastes de precios que te hemos contado hace un rato?

Con el bueno, el feo y el malo ocurre algo parecido, pero elevado un poco más.

No es raro que cuando entres en cualquier tipo de membresía, te encuentres con tablas comparando las opciones a las que te puedes suscribir.

Solo échale un ojo a Netflix y sus tres niveles de membresía.

No queremos generalizar pero… en la mayoría de casos, aparecen tres niveles distintos y sueles escoger el del centro.

Siento decirte que esta decisión que tomas no es tuya, sino que toda la página de ventas está orientada a que tú elijas ese producto.

Y la culpa la tiene esta estrategia.

Cuando juegas con el bueno, el feo y el malo, estableces tres precios distintos que dirigen la decisión del cliente.

  • El feo tiene el precio de entrada más bajo, pero sus características no te satisfacen del todo. Normalmente, es insuficiente.
  • El malo es el más caro de todos y tiene mucho más de lo que necesitas.
  • Y el bueno… ¡oh! es perfecto. Tiene un precio medio y sus características son perfectas si las comparas.

El poder de las metáforas

¡Vamos a ponernos literarios para terminar!

Pero te prometemos que será más divertido que las clases del instituto de lengua.

El ser humano es un animal muy visual y toma mejores decisiones cuando sale de un componente abstracto, como el dinero, y lo lleva a su terreno.

Así que debes utilizar metáforas para ayudarle a que se haga una mejor idea del precio.

Por ejemplo, el podcast premium de La Manzana Mordida te puede pedir que te suscribas por 5€ al mes o que consigas cursos, sorteos, descuentos, acceso a una comunidad privada y episodios extra por lo que te cuesta desayunar fuera de casa.

¿Te das cuenta?

Con algo tan pequeño ha cambiado por completo la manera en la que se entiende la idea.

Gracias a este detalle, entienden que el precio es asequible y que, seguramente, les reporte más valor que ese desayuno fuera de casa un sábado por la mañana.

Oye, ¿te ha interesado todo lo relacionado con cómo poner precios a mis servicios como Paid Marketer? ¡No te olvides de que esto es solo el principio! Después tienes que ofrecer resultados… ¿y qué mejor para hacerlo que trabajar acompañado por una Guía Definitiva?

Te he preparado una guía en la que te explico todo lo que hacemos tanto mi equipo como yo para ofrecer los mejores resultados a nuestros clientes. ¿Quieres descargarla?

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