En este episodio de «Marketing Warriors», quiero compartir con vosotros mis reflexiones sobre la efectividad de los eventos presenciales en comparación con los congresos digitales, especialmente cuando se trata de vender infoproductos de alto valor. A lo largo de mi carrera, he observado cómo ambos formatos tienen un impacto significativo en el branding y las ventas, pero de maneras diferentes. Los eventos presenciales crean una energía inigualable y facilitan el networking, mientras que los congresos digitales permiten un alcance más amplio y accesibilidad.
Hablemos de estrategia. En los eventos presenciales, es crucial hacerlos de pago para garantizar el compromiso de los asistentes, mientras que en los digitales, a menudo optamos por la gratuidad, generando ingresos a través de los replays. Las estrategias como ‘Super Early Bird’ y ‘Early Bird’ son esenciales para maximizar la asistencia, y en algunos casos, utilizamos ofertas como 2×1 o 3×2.
Uno de los errores comunes que he visto es no definir adecuadamente el público objetivo. Si tu evento está dirigido a profesionales del marketing, por ejemplo, puede que no sea el mejor lugar para vender servicios de agencia. Es crucial alinear tu contenido y estrategia con el público objetivo deseado.
En cuanto a la estrategia de activación y post-evento, en los congresos digitales, es vital generar entusiasmo previo al evento, ya que la tasa de asistencia tiende a ser más baja. En cambio, en los eventos presenciales, el enfoque está en mantener la energía y la conexión durante el evento, y luego utilizar herramientas como el email marketing para seguir interactuando con los asistentes.
Desde mi experiencia personal, la pandemia ha cambiado la forma en que vemos y participamos en eventos. He tenido el privilegio de participar como ponente en eventos como el Andorra Masters y el Road to PPC Fest, y he gestionado la publicidad y las estrategias de embudo para varios eventos presenciales y digitales.
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